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Déficits nutricionales frecuentes en la celiaquía: cuáles son y cómo prevenirlos

Actualizado: hace 6 horas


Seguir una dieta estricta Sin TACC es el único tratamiento para la celiaquía. Sin embargo, eliminar el gluten no siempre garantiza una alimentación nutricionalmente adecuada. De hecho, las personas celíacas tienen mayor riesgo de presentar déficits de ciertos nutrientes, especialmente en los primeros años posteriores al diagnóstico.

Estos déficits pueden deberse tanto al daño intestinal previo como a una alimentación mal planificada basada en productos ultraprocesados Sin TACC.

Conocer cuáles son los nutrientes más comprometidos es clave para prevenir complicaciones a largo plazo.

Hierro y anemia

La anemia ferropénica es una de las manifestaciones más frecuentes de la celiaquía, incluso en personas sin síntomas digestivos evidentes. El hierro se absorbe principalmente en el duodeno, una de las zonas más afectadas por la inflamación intestinal causada por el gluten.

Aunque la dieta Sin TACC mejore la absorción con el tiempo, muchas personas continúan con reservas bajas si no realizan un seguimiento adecuado.

Una alimentación rica en carnes, legumbres bien toleradas y combinaciones con vitamina C resulta fundamental para su recuperación.

Calcio y vitamina D

La alteración en la absorción intestinal también puede afectar el metabolismo óseo. El déficit de calcio y vitamina D aumenta el riesgo de osteopenia y osteoporosis, incluso en personas jóvenes.

La exclusión de productos lácteos sin un reemplazo adecuado, ya sea por intolerancia transitoria a la lactosa o por miedo a la contaminación, puede agravar esta situación.

Evaluar el consumo de lácteos aptos, bebidas fortificadas y la exposición solar es parte del abordaje nutricional integral.

Vitamina B12 y ácido fólico

Las vitaminas del complejo B cumplen un rol clave en el sistema nervioso y la producción de glóbulos rojos. En personas celíacas, especialmente aquellas con diagnóstico tardío, pueden encontrarse niveles bajos de vitamina B12 y ácido fólico.

Estos déficits pueden manifestarse como cansancio persistente, dificultades de concentración, hormigueos o alteraciones del estado de ánimo.

Una dieta variada y, en algunos casos, la suplementación supervisada permiten corregir estos valores.

Fibra: el déficit silencioso

Muchas dietas Sin TACC se basan en productos refinados como arroz blanco, harinas premezclas y panificados industriales. Esto puede llevar a un consumo bajo de fibra, favoreciendo el estreñimiento y alteraciones del tránsito intestinal.

Incorporar frutas, verduras, legumbres, semillas y cereales naturalmente libres de gluten como la quinoa o el mijo es clave para mantener una buena salud digestiva.

La importancia del seguimiento nutricional

Eliminar el gluten es solo el primer paso. La celiaquía requiere un abordaje nutricional planificado, individualizado y sostenido en el tiempo. Evaluar la calidad de la dieta, realizar controles bioquímicos periódicos y adaptar la alimentación a cada etapa de la vida es fundamental para prevenir déficits y mejorar la calidad de vida.

Una dieta Sin TACC bien organizada no solo es segura, sino también completa y equilibrada.


Por Lic. Bárbara Roggeroni

Licenciada en Nutrición · Especialista en alimentación sin gluten

Fundadora de Nutricel

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