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Celiaquía y salud ósea: cómo prevenir osteopenia y osteoporosis

Actualizado: 12 feb



La salud ósea es un aspecto central en el abordaje integral de la enfermedad celíaca, especialmente cuando el diagnóstico es tardío o la dieta sin gluten no se cumple de manera estricta.

La inflamación intestinal crónica y la malabsorción pueden afectar el metabolismo del calcio y la vitamina D, aumentando el riesgo de disminución de la densidad mineral ósea.

Por eso, la evaluación y prevención del compromiso óseo forman parte del seguimiento a largo plazo.

¿Por qué la celiaquía puede afectar los huesos?

El intestino delgado es el principal sitio de absorción de calcio y participa indirectamente en el metabolismo de la vitamina D.

Cuando existe atrofia de vellosidades intestinales:

  • Disminuye la absorción de calcio

  • Puede reducirse la absorción de vitamina D

  • Se altera el equilibrio entre formación y resorción ósea

Como consecuencia, el organismo puede aumentar la secreción de parathormona (hiperparatiroidismo secundario), lo que incrementa la resorción ósea para mantener niveles normales de calcio en sangre.

Este proceso, sostenido en el tiempo, puede debilitar progresivamente la estructura ósea.

Osteopenia y osteoporosis: qué significan

Ambas condiciones se caracterizan por disminución de la densidad mineral ósea.

  • Osteopenia: pérdida leve a moderada de densidad ósea.

  • Osteoporosis: pérdida más severa, con aumento significativo del riesgo de fracturas.

Diversos estudios muestran que una proporción relevante de personas con celiaquía presenta osteopenia al momento del diagnóstico, incluso en ausencia de síntomas digestivos evidentes.

La buena noticia es que la densidad ósea puede mejorar tras iniciar una dieta estricta sin gluten, especialmente en personas jóvenes.

Factores que aumentan el riesgo de compromiso óseo

Algunos factores incrementan la probabilidad de alteraciones en la densidad mineral ósea:

  • Diagnóstico tardío

  • Dieta sin gluten irregular

  • Bajo índice de masa corporal

  • Sedentarismo

  • Déficit prolongado de vitamina D

  • Tabaquismo

  • Menopausia

  • Antecedentes familiares de osteoporosis

Identificar estos factores permite establecer un plan preventivo personalizado.

Estudios recomendados

La evaluación de la salud ósea puede incluir:

  • Densitometría ósea (DXA)

  • Dosaje de vitamina D sérica (25-OH vitamina D)

  • Calcio sérico

  • Fósforo

  • Parathormona (PTH)

  • Marcadores de recambio óseo en casos específicos

La indicación de densitometría depende de la edad, factores de riesgo y evolución clínica.

Rol de la dieta en la prevención

Una dieta sin gluten bien planificada debe asegurar un aporte adecuado de calcio y proteínas.

Principales fuentes de calcio:

  • Lácteos aptos sin gluten

  • Bebidas vegetales fortificadas

  • Sardinas con espina

  • Almendras y semillas de sésamo

  • Vegetales de hoja verde

La proteína adecuada también es esencial, ya que el tejido óseo requiere matriz proteica para su formación.

Importancia de la vitamina D

La vitamina D favorece la absorción intestinal de calcio y participa en la regulación del metabolismo óseo.

Se obtiene a través de:

  • Exposición solar moderada

  • Alimentos fortificados

  • Suplementación cuando existe déficit documentado

El déficit de vitamina D es frecuente en la población general y puede ser aún más relevante en personas con celiaquía activa.

Actividad física y estimulación ósea

El ejercicio físico estimula la formación ósea mediante carga mecánica.

Se recomiendan:

  • Caminatas regulares

  • Ejercicios de resistencia

  • Entrenamiento con peso corporal

  • Actividades de impacto moderado (según edad y condición física)

La actividad debe adaptarse individualmente, especialmente en personas con osteopenia avanzada u osteoporosis.

¿Cuándo es necesaria la suplementación?

La suplementación de calcio y/o vitamina D está indicada cuando:

  • Existe déficit documentado

  • Hay osteopenia u osteoporosis confirmadas

  • La ingesta dietaria es insuficiente

  • Existen factores de riesgo adicionales

Debe ser individualizada y supervisada. La automedicación no es recomendable.

Seguimiento a largo plazo

La salud ósea en celiaquía requiere control periódico.

El seguimiento permite:

  • Evaluar recuperación tras inicio de dieta sin gluten

  • Ajustar suplementación

  • Prevenir fracturas

  • Optimizar calidad de vida

Una dieta estricta sin gluten mejora significativamente el pronóstico óseo, especialmente cuando se inicia de manera temprana.

Conclusión

La disminución de la densidad mineral ósea es una complicación posible en la enfermedad celíaca, especialmente en diagnósticos tardíos o con mala adherencia a la dieta.

Sin embargo, es prevenible y, en muchos casos, reversible con:

  • Dieta sin gluten estricta

  • Alimentación equilibrada

  • Adecuado aporte de vitamina D

  • Actividad física regular

  • Seguimiento profesional

Proteger la salud ósea forma parte integral del tratamiento de la celiaquía.


Lic. Bárbara Roggeroni – MN 9179

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