Celiaquía y alteraciones hepáticas
- Barbara Marina Roggeroni
- 14 feb
- 3 Min. de lectura

Por qué pueden elevarse las transaminasas y cuál es el abordaje nutricional adecuado
La celiaquía es una enfermedad sistémica de base inmunológica. Aunque su manifestación principal ocurre en el intestino delgado, también puede generar alteraciones en otros órganos, incluido el hígado.
Una de las manifestaciones extraintestinales más frecuentes es la elevación leve a moderada de transaminasas (ALT y AST), incluso en personas sin síntomas digestivos evidentes.
Comprender esta asociación permite evitar diagnósticos erróneos, estudios innecesarios y, sobre todo, implementar un abordaje nutricional correcto.
¿Puede la celiaquía afectar el hígado?
Sí.
Se ha descrito que un porcentaje de personas con celiaquía no tratada presenta hipertransaminasemia leve. Esta alteración suele denominarse en la literatura como “hepatitis celíaca” o “celiac hepatitis”, aunque no se trata de una hepatitis viral ni autoinmune clásica.
En muchos casos, las enzimas hepáticas se normalizan luego de iniciar una dieta estricta Sin TACC.
Si las alteraciones persisten pese a una correcta adherencia dietaria, es necesario investigar otras causas hepáticas.
¿Por qué ocurre esta alteración?
Los mecanismos propuestos incluyen:
Aumento de la permeabilidad intestinal
Paso de antígenos al sistema portal
Activación inmunológica sistémica
Inflamación subclínica
El eje intestino-hígado juega un rol central: el hígado recibe directamente productos provenientes del intestino a través de la circulación portal. Cuando existe inflamación intestinal activa, puede producirse un impacto hepático secundario.
Celiaquía y enfermedad por hígado graso
Algunos estudios muestran que las personas con celiaquía tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD).
Las razones pueden ser múltiples:
Cambios metabólicos posteriores al inicio de la dieta
Aumento en el consumo de productos ultraprocesados Sin TACC
Recuperación ponderal rápida tras el diagnóstico
Alteraciones previas en el estado nutricional
Es importante aclarar que no toda persona celíaca desarrollará hígado graso. Sin embargo, el riesgo metabólico debe evaluarse especialmente en adultos.
¿Cuándo sospechar una alteración hepática asociada?
Puede detectarse en:
Estudios de laboratorio de rutina
Personas recién diagnosticadas
Pacientes con síntomas inespecíficos
Evaluaciones prequirúrgicas o chequeos generales
La elevación suele ser leve a moderada. Valores muy elevados requieren estudio inmediato y no deben atribuirse automáticamente a la celiaquía.
Abordaje dietoterápico
El tratamiento nutricional depende de la situación clínica.
1. Celiaquía no tratada con transaminasas elevadas
La intervención principal es:
Dieta Sin TACC estricta y correctamente aplicada.
En muchos casos, la normalización enzimática ocurre dentro de los primeros meses tras retirar el gluten.
El seguimiento bioquímico es fundamental.
2. Celiaquía + hígado graso metabólico
En estos casos, además de la dieta Sin TACC, se recomienda:
Priorizar alimentos naturalmente libres de gluten
Reducir productos ultraprocesados Sin TACC
Disminuir azúcares agregados
Evitar exceso de harinas refinadas (aunque sean aptas)
Aumentar fibra dietaria
Asegurar proteína de calidad
Incorporar grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, pescados)
Evaluar patrón tipo dieta mediterránea adaptada
Si existe sobrepeso, el descenso gradual y supervisado mejora el perfil hepático.
La actividad física regular complementa el abordaje.
Errores frecuentes
Pensar que “Sin TACC” es automáticamente saludable
Aumentar el consumo de productos industriales aptos
Reemplazar trigo por harinas refinadas sin control
Ignorar controles bioquímicos
Suspender seguimiento médico tras el diagnóstico
¿Cuándo consultar?
Si las enzimas hepáticas no se normalizan tras 6–12 meses de dieta estricta, o si existen factores de riesgo metabólico, el estudio hepatológico debe continuar.
No toda alteración hepática en una persona celíaca se explica por la celiaquía.
Conclusión
La celiaquía puede asociarse a alteraciones hepáticas, especialmente elevación leve de transaminasas y mayor riesgo metabólico en algunos casos.
El tratamiento dietoterápico correcto —centrado en una dieta Sin TACC estricta y nutricionalmente equilibrada— es la base del manejo.
Una alimentación organizada, con enfoque metabólico y seguimiento clínico adecuado, permite proteger tanto el intestino como la salud hepática a largo plazo.
Lic. Bárbara Roggeroni MN 9179



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