Colon irritable o celiaquía activa: cómo diferenciarlos y qué hacer
- Barbara Marina Roggeroni
- 2 feb
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 6 horas

Muchas personas con celiaquía continúan presentando molestias digestivas aun cuando cumplen correctamente la dieta Sin TACC.
Dolor abdominal, hinchazón, gases o cambios en el ritmo intestinal generan una pregunta frecuente:
“¿Estoy haciendo algo mal o tengo otro problema?”
En muchos casos, la respuesta está entre dos posibilidades: celiaquía activa o síndrome de intestino irritable.
Diferenciarlas es fundamental para un tratamiento adecuado.
¿Qué es el síndrome de intestino irritable?
El síndrome de intestino irritable es un trastorno funcional del aparato digestivo.
No produce lesiones visibles en el intestino, pero altera su funcionamiento.
Se caracteriza por:
dolor abdominal recurrente
distensión
diarrea, constipación o alternancia
alivio parcial luego de evacuar
No es una enfermedad inflamatoria ni autoinmune.
¿Por qué puede aparecer en personas celíacas?
Las personas con celiaquía tienen mayor riesgo de desarrollar intestino irritable, especialmente si:
tuvieron síntomas prolongados antes del diagnóstico
padecieron inflamación crónica
presentaron ansiedad asociada a la alimentación
tuvieron infecciones intestinales
El intestino puede quedar más sensible aun después de recuperarse.
Celiaquía activa: cuando el intestino sigue dañado
La celiaquía activa ocurre cuando persiste la inflamación intestinal.
Puede deberse a:
contaminación cruzada frecuente
transgresiones involuntarias
errores en la dieta
mala absorción persistente
En estos casos, el daño sigue presente.
Síntomas que se parecen
Ambas condiciones pueden producir:
dolor
gases
diarrea
distensión
cansancio
malestar general
Por eso, no se pueden diferenciar solo por síntomas.
Claves para diferenciarlas
Algunos aspectos orientan el diagnóstico:
En celiaquía activa suele haber:
anticuerpos elevados
déficits nutricionales
anemia
pérdida de peso
daño intestinal persistente
En intestino irritable suele haber:
estudios normales
síntomas fluctuantes
relación con estrés
mejoría parcial con cambios dietarios
El diagnóstico debe hacerlo un profesional.
Estudios necesarios
Para evaluar la causa de los síntomas pueden indicarse:
análisis de anticuerpos
laboratorio nutricional
estudios digestivos
evaluación dietaria detallada
Esto permite descartar daño activo.
Rol de la alimentación
En celiaquía activa:La prioridad es corregir la dieta Sin TACC.
En intestino irritable:Puede ser útil:
ajustar fibras
evaluar FODMAPs
fraccionar comidas
reducir irritantes
Siempre de forma individualizada.
Importancia del abordaje integral
Muchas veces coexisten ambos problemas.
Una persona puede tener celiaquía bien controlada y, además, intestino irritable.
Por eso, el tratamiento debe ser personalizado.
Impacto del estrés
El estrés influye directamente en el funcionamiento intestinal.
Puede intensificar:
dolor
distensión
alteraciones del tránsito
percepción de síntomas
El abordaje emocional también es parte del tratamiento.
Conclusión
No todos los síntomas digestivos en celíacos indican fallas en la dieta.
El intestino irritable es una causa frecuente de molestias persistentes.
Diferenciarlo de la celiaquía activa permite evitar restricciones innecesarias y mejorar la calidad de vida.
El acompañamiento profesional es fundamental para un diagnóstico correcto.
Por Lic. Bárbara Roggeroni
Licenciada en Nutrición · Especialista en alimentación sin gluten
Fundadora de Nutricel


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