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Colon irritable o celiaquía activa: cómo diferenciarlos y qué hacer

Actualizado: hace 6 horas


Muchas personas con celiaquía continúan presentando molestias digestivas aun cuando cumplen correctamente la dieta Sin TACC.

Dolor abdominal, hinchazón, gases o cambios en el ritmo intestinal generan una pregunta frecuente:

“¿Estoy haciendo algo mal o tengo otro problema?”

En muchos casos, la respuesta está entre dos posibilidades: celiaquía activa o síndrome de intestino irritable.

Diferenciarlas es fundamental para un tratamiento adecuado.

¿Qué es el síndrome de intestino irritable?

El síndrome de intestino irritable es un trastorno funcional del aparato digestivo.

No produce lesiones visibles en el intestino, pero altera su funcionamiento.

Se caracteriza por:

  • dolor abdominal recurrente

  • distensión

  • diarrea, constipación o alternancia

  • alivio parcial luego de evacuar

No es una enfermedad inflamatoria ni autoinmune.

¿Por qué puede aparecer en personas celíacas?

Las personas con celiaquía tienen mayor riesgo de desarrollar intestino irritable, especialmente si:

  • tuvieron síntomas prolongados antes del diagnóstico

  • padecieron inflamación crónica

  • presentaron ansiedad asociada a la alimentación

  • tuvieron infecciones intestinales

El intestino puede quedar más sensible aun después de recuperarse.

Celiaquía activa: cuando el intestino sigue dañado

La celiaquía activa ocurre cuando persiste la inflamación intestinal.

Puede deberse a:

  • contaminación cruzada frecuente

  • transgresiones involuntarias

  • errores en la dieta

  • mala absorción persistente

En estos casos, el daño sigue presente.

Síntomas que se parecen

Ambas condiciones pueden producir:

  • dolor

  • gases

  • diarrea

  • distensión

  • cansancio

  • malestar general

Por eso, no se pueden diferenciar solo por síntomas.

Claves para diferenciarlas

Algunos aspectos orientan el diagnóstico:

En celiaquía activa suele haber:

  • anticuerpos elevados

  • déficits nutricionales

  • anemia

  • pérdida de peso

  • daño intestinal persistente

En intestino irritable suele haber:

  • estudios normales

  • síntomas fluctuantes

  • relación con estrés

  • mejoría parcial con cambios dietarios

El diagnóstico debe hacerlo un profesional.

Estudios necesarios

Para evaluar la causa de los síntomas pueden indicarse:

  • análisis de anticuerpos

  • laboratorio nutricional

  • estudios digestivos

  • evaluación dietaria detallada

Esto permite descartar daño activo.

Rol de la alimentación

En celiaquía activa:La prioridad es corregir la dieta Sin TACC.

En intestino irritable:Puede ser útil:

  • ajustar fibras

  • evaluar FODMAPs

  • fraccionar comidas

  • reducir irritantes

Siempre de forma individualizada.

Importancia del abordaje integral

Muchas veces coexisten ambos problemas.

Una persona puede tener celiaquía bien controlada y, además, intestino irritable.

Por eso, el tratamiento debe ser personalizado.

Impacto del estrés

El estrés influye directamente en el funcionamiento intestinal.

Puede intensificar:

  • dolor

  • distensión

  • alteraciones del tránsito

  • percepción de síntomas

El abordaje emocional también es parte del tratamiento.

Conclusión

No todos los síntomas digestivos en celíacos indican fallas en la dieta.

El intestino irritable es una causa frecuente de molestias persistentes.

Diferenciarlo de la celiaquía activa permite evitar restricciones innecesarias y mejorar la calidad de vida.

El acompañamiento profesional es fundamental para un diagnóstico correcto.


Por Lic. Bárbara Roggeroni

Licenciada en Nutrición · Especialista en alimentación sin gluten

Fundadora de Nutricel

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