top of page

Celiaquía activa o síndrome de intestino irritable: cómo diferenciarlos

Actualizado: 12 feb



Muchas personas con celiaquía continúan presentando molestias digestivas aun cuando cumplen estrictamente la dieta sin gluten.

Dolor abdominal, hinchazón, gases o alteraciones del tránsito generan una pregunta frecuente:

“¿Estoy cometiendo errores con el gluten o tengo otro problema?”

En la práctica clínica, las dos posibilidades más frecuentes son:

  • Persistencia de actividad celíaca

  • Síndrome de intestino irritable (SII)

Diferenciarlas es fundamental para evitar restricciones innecesarias y orientar el tratamiento correctamente.

¿Qué es el síndrome de intestino irritable?

El síndrome de intestino irritable es un trastorno funcional gastrointestinal.

No produce lesiones estructurales visibles ni inflamación crónica detectable en estudios convencionales. El intestino está anatómicamente íntegro, pero su funcionamiento está alterado.

Según los criterios de Roma IV, se caracteriza por:

  • Dolor abdominal recurrente, al menos 1 día por semana en los últimos 3 meses

  • Asociado a cambios en la frecuencia evacuatoria

  • Asociado a cambios en la forma de las heces

Puede presentarse como:

  • SII con predominio de diarrea

  • SII con predominio de constipación

  • SII mixto

No es una enfermedad autoinmune ni inflamatoria.

¿Por qué puede aparecer en personas con celiaquía?

Las personas con celiaquía tienen mayor probabilidad de desarrollar síntomas compatibles con SII, incluso después de iniciar dieta sin gluten.

Algunas razones posibles:

  • Inflamación intestinal prolongada antes del diagnóstico

  • Alteraciones en la microbiota

  • Mayor sensibilidad visceral

  • Ansiedad vinculada a la alimentación

  • Infecciones gastrointestinales previas

El intestino puede quedar funcionalmente más sensible aun cuando la mucosa se ha recuperado.

Celiaquía activa: cuándo el daño persiste

La celiaquía activa implica persistencia de inflamación intestinal.

Puede deberse a:

  • Contaminación cruzada repetida

  • Transgresiones involuntarias

  • Errores no detectados en la dieta

  • Exposición inadvertida a gluten

En estos casos, la mucosa intestinal continúa dañada y puede persistir la atrofia de vellosidades.

Síntomas que pueden confundirse

Tanto la celiaquía activa como el SII pueden producir:

  • Dolor abdominal

  • Distensión

  • Gases

  • Diarrea o constipación

  • Cansancio

Por eso, la evaluación no puede basarse únicamente en síntomas.

Claves orientativas para diferenciarlas

En celiaquía activa puede observarse:

  • Elevación o persistencia de anticuerpos específicos (anti-transglutaminasa, anti-endomisio)

  • Déficits nutricionales persistentes

  • Anemia

  • Pérdida de peso

  • Alteraciones en estudios histológicos

En síndrome de intestino irritable suele encontrarse:

  • Serología negativa o normalizada

  • Estudios estructurales normales

  • Síntomas fluctuantes

  • Relación clara con estrés

  • Mejoría parcial con ajustes dietarios específicos

El diagnóstico definitivo debe realizarlo el equipo médico mediante evaluación integral.

Estudios útiles en la evaluación

Cuando persisten síntomas, puede indicarse:

  • Control de anticuerpos específicos

  • Evaluación nutricional completa

  • Hemograma y perfil de micronutrientes

  • Revisión detallada de la dieta

  • En algunos casos, estudios endoscópicos

Esto permite confirmar recuperación mucosa o descartar persistencia de actividad.

Rol de la alimentación en cada caso

Si hay celiaquía activa:

La prioridad es revisar exhaustivamente la dieta sin gluten y detectar posibles fuentes de exposición.

Si se trata de síndrome de intestino irritable:

Puede ser útil:

  • Ajustar el tipo y cantidad de fibra

  • Evaluar tolerancia a FODMAPs

  • Fraccionar comidas

  • Reducir irritantes (cafeína, alcohol, grasas excesivas)

Siempre de forma individualizada y progresiva.

¿Pueden coexistir ambas condiciones?

Sí.

Una persona puede tener:

  • Celiaquía correctamente controlada

  • Y, simultáneamente, un síndrome de intestino irritable

No son diagnósticos excluyentes.

Esto explica por qué algunos pacientes continúan con molestias aun cuando la dieta está bien implementada.

Impacto del estrés y del eje intestino-cerebro

El intestino está estrechamente vinculado al sistema nervioso.

El estrés puede intensificar:

  • Dolor

  • Distensión

  • Cambios en el tránsito

  • Percepción de síntomas

En el SII, esta conexión es particularmente relevante.

Por eso, el abordaje emocional forma parte del tratamiento.

Conclusión

No todos los síntomas digestivos en personas con celiaquía indican fallas en la dieta o contaminación con gluten.

El síndrome de intestino irritable es una causa frecuente de molestias persistentes.

Diferenciarlo de una celiaquía activa permite evitar restricciones innecesarias y orientar un tratamiento adecuado.

El acompañamiento profesional es clave para un diagnóstico preciso y una mejor calidad de vida.


Lic. Bárbara Roggeroni – MN 9179

Comentarios


Recibí novedades sin TACC

© 2025 by nutricel

bottom of page