Celiaquía e intolerancia a la lactosa: por qué aparecen juntas y cómo manejarlas
- Barbara Marina Roggeroni
- 2 feb
- 2 Min. de lectura

Muchas personas con celiaquía continúan presentando molestias digestivas aun después de comenzar una dieta Sin TACC.
Dolor abdominal, distensión, diarrea o gases pueden persistir, generando frustración y dudas.
En muchos casos, estos síntomas se relacionan con una intolerancia secundaria a la lactosa.
Comprender esta relación permite mejorar notablemente la calidad de vida.
¿Qué es la intolerancia a la lactosa?
La lactosa es el azúcar presente en la leche y sus derivados.
Para poder digerirla, el organismo necesita una enzima llamada lactasa, ubicada en las vellosidades del intestino delgado.
Cuando la lactasa es insuficiente, la lactosa no se digiere correctamente y provoca síntomas.
¿Por qué es frecuente en personas con celiaquía?
En la celiaquía activa, el daño intestinal afecta las vellosidades, donde se encuentra la lactasa.
Esto genera una disminución transitoria de esta enzima.
Como consecuencia, aparece una intolerancia secundaria a la lactosa.
Esta situación es frecuente al momento del diagnóstico o en etapas iniciales del tratamiento.
Síntomas más comunes
Los síntomas suelen aparecer entre 30 minutos y 2 horas después del consumo de lácteos.
Incluyen:
distensión abdominal
gases
dolor
diarrea
náuseas
ruidos intestinales
La intensidad varía según cada persona.
Diferencia entre intolerancia primaria y secundaria
Es importante distinguir ambos tipos.
Intolerancia primariaEs genética y permanente.
Intolerancia secundariaSe produce por daño intestinal y puede revertirse.
En personas celíacas, lo más habitual es la forma secundaria.
Relación con la recuperación intestinal
A medida que el intestino se regenera con la dieta Sin TACC estricta, la producción de lactasa puede recuperarse.
En muchos casos, la tolerancia mejora entre los 6 y 12 meses posteriores al inicio del tratamiento.
Por eso, la restricción suele ser temporal.
Estrategias nutricionales para manejarla
El objetivo no es eliminar todos los lácteos sin evaluación previa.
Algunas estrategias útiles son:
priorizar lácteos deslactosados
elegir yogur y quesos duros
probar pequeñas cantidades
consumir junto a comidas
evaluar tolerancia individual
La restricción total sin control puede generar déficit de calcio.
¿Cuándo consultar?
Se recomienda consultar cuando:
los síntomas persisten
hay pérdida de peso
aparece desnutrición
hay mala respuesta a la dieta
Un profesional puede indicar estudios específicos.
Importancia del diagnóstico correcto
No todos los síntomas digestivos en celíacos son por lactosa.
También pueden deberse a:
contaminación cruzada
colon irritable
disbiosis
intolerancias múltiples
Por eso, la evaluación integral es fundamental.
Conclusión
La intolerancia a la lactosa es una causa frecuente de síntomas persistentes en personas con celiaquía.
En la mayoría de los casos es transitoria y mejora con la recuperación intestinal.
Un abordaje nutricional adecuado permite aliviar síntomas sin generar restricciones innecesarias.


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