Impacto emocional despues del diagnostico. Lo que no se dice.
- Barbara Marina Roggeroni
- hace 1 día
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Actualizado: hace 6 horas

Recibir un diagnóstico de celiaquía no impacta únicamente en la alimentación. También puede generar cambios emocionales profundos que muchas veces quedan invisibilizados. Miedo, ansiedad, enojo, tristeza o sensación de aislamiento son reacciones frecuentes, especialmente en los primeros meses posteriores al diagnóstico.
La celiaquía es una enfermedad crónica y su tratamiento implica una dieta estricta y permanente. Este cambio sostenido puede modificar la relación con la comida, con los espacios sociales y con el propio cuerpo. Por eso, hablar de bienestar emocional en celiaquía no es un complemento: es parte del tratamiento.
El impacto emocional del diagnóstico
En muchas personas, el diagnóstico llega después de años de síntomas, malestar o incomprensión. Para algunas, representa alivio; para otras, una pérdida. Es común atravesar un proceso similar a un duelo: dejar atrás una forma de comer, de compartir y de vincularse con la comida.
Sentirse desbordado al principio no es un signo de debilidad. Es una respuesta esperable ante un cambio que requiere atención constante y adaptación diaria.
Ansiedad y miedo a equivocarse
Uno de los aspectos que más afecta el bienestar emocional es el miedo a cometer errores. La posibilidad de ingerir gluten de forma involuntaria, la contaminación cruzada o la falta de información clara pueden generar un estado de alerta permanente.
Este miedo sostenido puede derivar en ansiedad, hipervigilancia o evitación de situaciones sociales. Aprender a manejar la información, organizar la alimentación y adquirir herramientas prácticas ayuda a reducir esa carga emocional.
Vida social y sentimiento de aislamiento
Comer afuera, viajar, asistir a reuniones o celebraciones puede transformarse en una fuente de estrés. Muchas personas celíacas sienten que “molestan” o que deben explicar constantemente su condición.
Reconocer estas emociones y validarlas es fundamental. El aislamiento no debería ser una consecuencia inevitable de la celiaquía. Con información adecuada y acompañamiento, es posible volver a disfrutar de los espacios sociales con mayor seguridad.
La importancia de una mirada integral
Cuidar el bienestar emocional implica entender que la celiaquía no se maneja solo con listas de alimentos permitidos. Requiere tiempo, aprendizaje y acompañamiento.
Buscar apoyo profesional, compartir experiencias con otras personas celíacas y permitirse transitar el proceso sin exigencias excesivas son pasos importantes para lograr una adaptación saludable y sostenible.
Vivir sin gluten, pero con tranquilidad
El objetivo no es alcanzar una perfección imposible, sino construir una vida Sin TACC que sea segura y, al mismo tiempo, habitable. Reducir el miedo, ordenar la información y respetar los tiempos personales son parte del cuidado integral de la salud.
El bienestar emocional también se aprende y se construye, paso a paso.
Por Lic. Bárbara Roggeroni
Licenciada en Nutrición · Especialista en alimentación sin gluten
Fundadora de Nutricel

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